Por | Jackeline Carvajal
CEO y Columnista destacada En el lente TV
09/19/2023  6:00:50 PM
Créditos de fotografía: El Comercio de Perú.

Venezuela se encuentra sumida en una crisis carcelaria sin precedentes, caracterizada por la creciente peligrosidad que ha alcanzado gracias a la influencia de la dictadura de Maduro. En este artículo, exploraremos cómo el clan chavista ha forjado su imperio penitenciario y cómo esta problemática ha llegado a su punto culminante.

 

Recordemos a Ugueth Urbina, ex lanzador venezolano de Grandes Ligas, quien estuvo tras las rejas por un intento de asesinato y fue liberado hace algunos años. Urbina desempeñó un papel crucial al facilitar la entrada del ministro chavista de Juventud y Deporte, Antonio “Potro” Álvarez, en el complejo mundo de las prisiones venezolanas. Sin embargo, su participación fue todo menos deportiva. Potro Álvarez comenzó a tejer vínculos estrechos con los Pranes, los líderes de los recintos penitenciarios, convirtiéndose en una figura relevante en la comunidad delictiva.

 

Además de Álvarez, bajo la supervisión y el respaldo de Iris Valera, conocida como “Comandante Fosforito” quien ocupó el cargo de Ministra del Poder Popular para el Servicio Penitenciario durante varios años, se erigió como la reina del imperio carcelario. Tanto Valera como Álvarez, junto con los notorios Hermanos Rodríguez, han llenado sus cuentas bancarias con las ganancias generadas por las cárceles venezolanas.
No es ningún secreto para los venezolanos cómo viven los presos en las cárceles del país, a excepción de los presos políticos, quienes son víctimas de flagrantes violaciones de sus derechos humanos. Nos referimos a delincuentes que, a pesar de estar encarcelados, continúan cometiendo delitos gracias al respaldo de una camarilla que se autodenomina gobierno, pero que en realidad es más delincuente que aquellos que están tras las rejas.
La reciente intervención en la cárcel de Tocorón arroja luz sobre las cuantiosas sumas de dinero que los líderes chavistas están disputando. Detrás de esta operación se esconde una lucha económica entre estos delincuentes de cuello blanco en colaboración con otros criminales. Ahora mencionaremos a Héctor Guerrero, alias ‘Niño,’ quien alcanzó el punto culminante de su historial delictivo, fuera de la cárcel, en el año 2013, cuando fue recapturado y encarcelado en Tocorón. Allí, estableció alianzas con miembros del sindicato y cultivó amistades cercanas con el chavismo, ascendiendo rápidamente en la jerarquía penitenciaria hasta convertirse en el ‘pran’ de esa prisión.

 

Fue debido a desacuerdos entre las partes mencionadas anteriormente que surgió la intervención en dicha cárcel. Sin embargo, lo más impresionante de este delincuente es el poder de dominio que ejerce desde ese centro penitenciario, donde coordina negocios ilícitos en Venezuela, Chile, Perú, Bolivia, Brasil, Ecuador, Colombia y Costa Rica.

La intervención en Tocorón, que involucró a más de 11.000 militares y policías, culminó en un incendio y un enfrentamiento a tiros con presos que se resistían a ser desalojados. Durante esta operación se descubrió el asombroso arsenal de armas, motocicletas e incluso un pequeño zoológico que los reclusos mantenían dentro de la prisión. Héctor Guerrero, alias ‘Niño’, ahora está prófugo de la justicia, y es relevante destacar que se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para Maduro, aunque cabe destacar que para algunos sigue siendo amigo de algunos anteriormente mencionados.

Lo más impactante de esta intervención fue descubrir la presencia de niños, mujeres y ancianos viviendo dentro de las cárceles, lo cual refleja la corrupción que ha arraigado en el sistema carcelario venezolano, un legado de Hugo Chávez que se ha exacerbado durante el mandato de Maduro.

 

En resumen, la cruda realidad es que los líderes chavistas están compitiendo por intereses económicos dentro de las cárceles, mientras intentan hacer creer que estas operaciones buscan combatir la delincuencia que ellos mismos han fomentado. La Venezuela actual es testigo de una crisis carcelaria que ilustra la profundidad de la corrupción y la decadencia moral que impera en la dictadura de Maduro.

 

En cuanto a las lujosas instalaciones en algunas cárceles venezolanas, como la prisión de Tocorón, sorprenden al mundo. Aquí encontramos tiendas de comida, áreas de entretenimiento con la participación de celebridades, como el reciente caso del cantante puertorriqueño Anuel en la Penitenciaría de Tocuyito, y un impresionante conjunto de comodidades que incluye discotecas, bancos y hasta centros hípicos. Aunque estas extravagancias pueden parecer inverosímiles, son una realidad.

Mientras que el Centro Penitenciario de Aragua se erige como un oasis dentro del sistema carcelario de Venezuela, donde los presos disfrutan de privilegios lujosos, en Tocorón, la realidad se torna aún más surrealista. Allí, los reclusos gozan de una vida de lujos que incluye una discoteca llamada “Disco Tokio,” un centro hípico, un gimnasio con piscina, un zoológico y un banco utilizado para gestionar los fondos que ingresan desde el exterior.

Numerosos restaurantes, como “El Sazón del Hampa,” ofrecen a los presos una calidad de vida que supera con creces la de muchos venezolanos en libertad, quienes a menudo enfrentan dificultades para acceder a productos básicos. Aunque las discotecas en las cárceles, aunque sorprendentes, no son una novedad y existen desde que la revolución llegó al poder en 1999, su existencia representa una perversión del sistema carcelario.

La intervención en Tocorón ha arrojado luz sobre los conflictos internos dentro del chavismo, principalmente relacionados con disputas económicas. La realidad es que estos líderes están compitiendo por los beneficios monetarios que ofrecen las cárceles, mientras intentan presentar estas operaciones como esfuerzos contra la delincuencia que ellos mismos han contribuido a perpetuar.

Esta situación ilustra de manera impactante el alcance de la corrupción y la decadencia moral en la Venezuela actual. A pesar de sus esfuerzos por mejorar su imagen a nivel internacional y proyectar una figura que trabaja por el bienestar del país, en realidad todo es una farsa para ocultar sus negocios sucios con los delincuentes y para sus falsas campañas a las próximas elecciones que se van a celebran en ese país.


 


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