La menopausia, un hito que marca el final de la capacidad reproductiva de una mujer, es una experiencia que aproximadamente la mitad de la población mundial atravesará si vive lo suficiente. A pesar de su prevalencia, esta etapa, al igual que muchas otras relacionadas con la salud de la mujer, sigue siendo en gran medida incomprendida.

La menopausia se desencadena por una disminución en las hormonas, principalmente el estrógeno, que eventualmente lleva a la reducción y cese de la fertilidad. Sin embargo, las mujeres experimentan una amplia gama de síntomas durante la perimenopausia, que son los años previos a la menopausia, y estos síntomas no se limitan a los órganos reproductivos. Entre los síntomas comunes se encuentran los sofocos, la confusión mental, los cambios de humor, el agotamiento y los problemas para dormir.

 

Lo que es sorprendente es que recién en 1996 los investigadores descubrieron que el estrógeno tiene un impacto mucho más amplio en el cuerpo, extendiéndose más allá de los órganos reproductivos. Lisa Mosconi, profesora asociada de neurociencia y directora de la Women’s Brain Initiative en Weill Cornell Medicine en Nueva York, destaca que “el hecho de que el estrógeno tenga un impacto en el cerebro no se descubrió hasta 1996”, y lo compara con el hecho de que los hombres llegaron a la luna 30 años antes.

Mosconi y su equipo llevaron a cabo un estudio en el que obtuvieron imágenes cerebrales de más de 160 mujeres de entre 40 y 65 años en diferentes etapas de la menopausia. Descubrieron que el cerebro de las mujeres experimenta una reconfiguración durante esta etapa de la vida. Algunas áreas cerebrales se reducen, otras crecen y las regiones se reorganizan.

Esta reconfiguración del cerebro durante la menopausia es un fenómeno sorprendente y, en cierto sentido, revolucionario. Según Mosconi, la menopausia es una de las tres fases en la vida de una mujer que afecta profundamente al cerebro, junto con la pubertad y el embarazo. Aunque culturalmente estas fases se perciben de manera muy diferente, desde una perspectiva neurológica, todas involucran cambios significativos en el cerebro, no solo en el cuerpo.

La menopausia implica una compleja interacción entre el cerebro y los ovarios. Durante la reproducción, el cerebro y los ovarios se comunican de manera intensa, pero esta conexión debe desmantelarse una vez que la mujer deja de ser reproductiva. La menopausia es una fase que, además de la vulnerabilidad, también conlleva resiliencia, un aspecto que Mosconi considera que ha sido pasado por alto en la medicina, la ciencia y la cultura.

Mosconi enfatiza que lo que ocurre durante la menopausia puede tener implicaciones para la salud cerebral en los años posteriores. Para las mujeres que enfrentan esta etapa de la vida, Mosconi ofrece cinco consejos clave:

Dejar de Fumar: Evitar el tabaco, incluso el humo pasivo, ya que afecta negativamente los ovarios y el proceso reproductivo, lo que puede acelerar la llegada de la menopausia.

Ejercicio Físico: La actividad física, especialmente el ejercicio aeróbico, es fundamental para mantener la salud hormonal y cerebral. También se recomienda el yoga y el Pilates para mejorar el equilibrio y reducir el estrés.

Alimentación Saludable: Una dieta basada en plantas y rica en alimentos integrales, rica en antioxidantes y fibra, es esencial para la salud cerebral.

Higiene del Sueño: Priorizar el sueño reparador es crucial para la salud hormonal, la función cerebral y la consolidación de la memoria.

Terapia de Reemplazo Hormonal (TRH): Hablar con un profesional de la salud sobre la posibilidad de TRH, ya que las hormonas como el estrógeno tienen un impacto significativo en la salud y función cerebral.

La menopausia es una fase de la vida que merece atención y cuidado. Prepararse física y mentalmente, adoptando un estilo de vida saludable y buscando el apoyo adecuado puede ayudar a las mujeres a navegar con éxito esta transición y disfrutar de una buena salud cerebral en la madurez.


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